Cinco madrazas de cine… que dan el cante

Hairspray
Aunque madre no hay más que una -¡un besito a las nuestras!-, en La Tropa queremos celebrar su día con un Top de las más divertidas, cantarinas y locas del cine… ¡Nuestras mamás Sing-Along! Y ya sabes, si la quieres… ¡díselo cantando!

5. Donna Sheridan [‘Mamma Mia!’]

Meryl Streep ya había sufrido lo suyo interpretando a madres (‘Kramer contra Kramer’, ‘La decisión de Sophie’) y, aunque ser madre soltera no es tarea fácil… nuestra Donna canta, baila, ríe y se gana un “happy ending” en toda regla. Y bien que se lo merece, porque es maravillosa.

4. Maria [‘Sonrisas y Lágrimas’]

“Hay una joven por ahí que, según tengo entendido, nunca llegará a ser monja”. Efectivamente, en lugar de eso, María (Julie Andrews) se convierte en la madre cantante de la familia Von Trapp (siete criaturitas, nada menos). Pero cómo resistirse a su dulzura, a su rebeldía y… ¡a que te deje trepar a los árboles! Y sobre todo, cómo resistirse a oírla cantar…

3. Rizzo [‘Grease’]

Aunque “técnicamente” a Rizzo (Stockard Chaning) no le hicieran un bombo, ¿es que no habría sido una madre estupenda? Su bebé no habría llevado volantes, ni enormes lazos en el pelo, y el único rosa permitido habría sido el de su chaqueta de Pink Baby. Y de mayor le habría enseñado que dar lo que prometes es un signo de honestidad, no de promiscuidad. ¡Cabeza alta, nena, cabeza alta!

2. Frank-N-Furter [‘The Rocky Horror Picture Show’]

Está claro que Frank (Tim Curry) no es lo que se dice una madre convencional (¿alguien ha dicho incesto?)… pero como él dice, “no debes juzgar un libro por la portada”. Con su apoyo, Rocky será el primero de su clase en ciencias y llevará los disfraces más chulos en Halloween. Y lo mejor es que… ¡no tendrá que esperar a que mamá no esté para montar un fiestón en casa!

1. Edna Turnblad [‘Hairspray’]

John Travolta se mete en la piel (y enlos michelines) de la madre de Tracy, una mujer que apenas sale de casa por sus complejos pero que hará todo lo posible para que su pequeña cumpla el sueño de participar en un concurso de baile. Y por el camino, consigue sacudirse las inseguridades y gritarle al mundo que… “¡si no te gusta mi aspecto, me importa un bledo!”.